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Archive for the ‘reportajes’ Category

Parte de las parcelas. Por Eduardo Gordillo

Sólo tiene diez años y ya es el jefe de una finca o, al menos, de una parte de ella. Es pequeño, pero Ice, Blue y Noa, las perras guardianas, le tienen demasiado respeto como para subirse a su chepa.

Desde un banco de calle situado en mitad de su zona, Tigre vigila los huertos en los que 50 hortelanos cultivan su cosecha. Aunque parezca mentira, este gato pardo no se acerca a los cultivos que le dan de comer.

El jefe Tigre. Por Luis Pernía

Al otro lado de la valla, que separa las dos partes de la finca, está Luis Pernía, el dueño del terreno. Fotógrafo de profesión y hortelano de afición, Luis vendió su piso de Tres Cantos hace doce años para comprarse unas tierras a las afueras de la ciudad. «Quería tener un caballo y en mi casa ya no había más plazas», confiesa a la vez que dice no entender «un día sin ir al campo». Originario de León, donde no tenía terreno que cuidar, la casualidad quiso que se hiciera hortelano en la sierra madrileña.

En el año 2000, Luis montó un huerto con la ayuda de Félix, su maestro y «el pastor más antiguo de la ciudad». Después de acudir cada día para cuidar de él y dar de comer a su soñado caballo, un amigo le preguntó si podía ayudarle con el huerto (él también tenía caballo). Luis se mostró encantado.

Al poco tiempo, otro amigo apareció. Y otro más. Cuando ya eran cuatro, el fotógrafo decidió dividir la finca en dos y crear, en la primera parte (donde Tigre manda), un huerto para cada uno. Así, los tres amigos podrían cultivar lo que quisieran.

Ahora son 50 los hortelanos que cuidan de una parcela de 40 metros cuadrados cada una, aunque Pilar admite que se le queda pequeña. Esta palentina cultiva principalmente lechuga en su «jardín», como ella lo define.

REGLAS HORTELANAS

1. Disfrutar del campo

2. Saber convivir en sociedad

3. El riego es exclusivamente por goteo

4. No usar químicos

Aunque ahora hay un huerto libre (23 personas esperan por él), Marcos fue la última incorporación. Es de Madrid y no tiene coche, dato importante teniendo en cuenta que no hay otro medio de transporte para llegar a la finca. Por eso, él tarda más que el resto.

Su ruta comienza en el metro (20 minutos), después coge el autobús desde Plaza de Castilla (otros 20 minutos) y, desde la parada más cercana, mueve sus pies durante media hora para llegar a su huerto, situado en pleno monte de Viñuelas. Cuando hablé con él, sólo le quedaban dos surcos por hacer. Ahora ya habrá plantado las semillas de su cosecha, ya las de verano.

PASOS PARA CULTIVAR

– Se ara la tierra, se rotula

– Se estercoliza (con el abono de los caballos)

– Se coltea para mezclarlo

– Se divide en surcos o “secciones” para cultivar diferentes productos

Cosecha de invierno: ajo, cebolla, lechuga, habas, guisantes, escarola, col lombarda, acelgas…

Cosecha de verano: tomates, pimientos, calabaza, calabacín, pepino, cebolla, lechuga, zanahorias, berenjena, alcachofa…

Los hortelanos pagan 35 euros al mes y se llevan todo lo que producen. «Aquí no se vende nada, todo es de consumo propio», aclara Luis. La cuota mensual es porque tienen que sacar agua de una bomba que funciona con un generador, ya que no tienen electricidad. Cada uno dispone de una llave de la finca, por lo que pueden ir cualquier día de la semana a cualquier hora.

Hortelanos cultivando. Por E.G.

En la zona común tienen una caseta donde guardan todas las herramientas. Allí también está la cocina, un servicio muy útil ya que «muchos vienen para comerse su bocata y charlar con los demás después de haber revisado su huerto» comenta Luis. También disponen de una larga mesa donde, en fiestas como las de San Isidro, se montan su particular comida. «El año pasado cada uno llevó un plato diferente. Yo puse la bebida y también hice un arroz caldoso”» del que, según relata, no quedaron ni los huesos.

Lucio es otro de los veteranos. Él tiene un huerto y su mujer, otro. En total, su cosecha sacia las necesidades de entre tres y cinco personas.

Aunque Tigre es el jefe y Luis el dueño, Lucio indica que «el tomate es el rey de la huerta. Aguanta en casa diez días, incluso dos meses cuando recoges los últimos de la temporada (octubre)».

Para él también se trabaja como quien acude a un centro de deportes. «Te ahorras el gimnasio y te llevas cosas a casa», dice.

Para contactar con Luis Pernía, puedes enviar un correo a su dirección de e-mail:

luispernia2000@gmail.com

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Tricantinos hacen cola para degustar la ración de cocido. Por S. García

Desde 1991 hasta ahora han pasado 21 años, los mismos que va a cumplir Beatriz Rubio en agosto, y los mismos que ya ha cumplido Tres Cantos como ciudad independiente.

Fue el 21 de marzo de ese año cuando, tras varios años luchando, los habitantes de la ciudad más joven de la Comunidad de Madrid lograron segregarse de Colmenar Viejo, situado a once kilómetros de distancia. Ese día, la lista de municipios que forman la Comunidad aumentó hasta llegar al número 179.

En 1987 Beatriz ni siquiera era un proyecto, pero Tres Cantos sí, y ya estaba plasmado en los terrenos que las primeras familias ya ocupaban, entre ellas, la de Beatriz. De ahí que sus vecinos tuvieran representación política en el Ayuntamiento de Colmenar.

En esos años había pocos habitantes, pero, poco a poco, fueron llegando más familias. Y fue por eso por lo que surgió la necesidad de convertirla en una ciudad independiente.

Dos meses más tarde, el 26 de mayo, se celebraron las primeras elecciones municipales. El vecino Antonio Osuna se hizo con el 80% de los votos con su partido, Tres Cantos Unido (TCU), el primero en gobernar la ciudad.

Beatriz, junto a su padre y su hermano. Por Carmen Redondo

De los primeros años de vida de Tres Cantos Beatriz no tiene casi recuerdos, pero cuenta que sus padres vivieron unos comienzos muy solitarios, con una urbe casi deshabitada. «No había aceras ni avenidas. Mi madre se tenía que ir a Colmenar para comprar el pan», cuenta Beatriz.

Aunque ella se ha criado en Tres Cantos, no es tricantina de nacimiento. Fue en el el sanatorio de San Francisco de Asís de Madrid donde su madre dio a luz. En aquella época no había hospitales en Tres Cantos. Ahora tiene dos modernos centros de salud.

Al principio, el Ayuntamiento tenía su sede en unos barracones situados en la llamada, con terminología que parece de exploración espacial, primera fase. Después se mudaron al edificio El Barco (hoy denominado 11 Colmenas).  Cuando Beatriz cumplió 7 años, la Plaza del Ayuntamiento ya estaba construida. En ella se alzan el Consistorio y la Casa de la Cultura, donde Beatriz recibió sus clases de danza. En el último piso estaba la escuela. Desde sus ventanas veía un terraplén sobre el que instalaban la feria de verano (cada 24 de junio). Años después, adoquinaron esa plaza y allí acudían los niños a patinar.

Inauguración de la estación de tren. Foto cedida por Beatriz Rubio

«Recuerdo cuando empezaron a construir el Centro Comercial La Rotonda y el McDonald’s», comenta Beatriz. Ese fue el primero que tuvo Tres Cantos. Ahora está un poco abandonado. Sus comercios quebraron y los cines, que allí abrieron inicialmente sus puertas, se trasladaron al nuevo centro comercial Ciudad de Tres Cantos.

La casa de Beatriz pasó de estar en el sector Descubridores, uno de los primeros construidos y habitados, al sector Pueblos. Y de la guardería Cantinela fue al colegio público Julio Pinto, cercano a su casa. La ciudad ha ido creciendo al compás de Beatriz.

En 1991 había 15.431 habitantes. Ahora ya son más de 41.000. Y todos ellos bajo techo en 37,96 kilómetros cuadrados.

Lo antiguo es reciente en Tres Cantos, pero la ciudad ya tiene un pasado. Para ver fotos antiguas puedes pinchar aquí y aquí.

Una tarta con sabor a cocido

A la joven ciudad no le gusta soplar las velas. Siempre ha preferido repartir entre sus vecinos ricas raciones de cocido madrileño todos los 21 de marzo, día que conmemora su independencia. Aunque, esta vez, los garbanzos y sus compañeros de cazuela vinieron de la ciudad de la Alhambra. , es precisamente ese lugar andaluz el que le da nombre a la empresa familiar encargada de hacer la comida del miércoles: Servicios de Catering Granada. Con más de 25 años de experiencia, se dedican a todo tipo de comidas: desde una paella gigante hasta unas migas o una caldereta.

Madrugadores, dueños y empledos ya estaban a las nueve menos cuarto de la mañana en la plaza de la Familia, situada en el Parque Central, descargando de su furgoneta todos los utensilios e ingredientes para la darle empaque culinario y sabor a la celebración.

Y mientras el olor del guiso se mezclaba con la música que ambientaba el lugar, decorado a su vez por un mercado goyesco, Antonio Sánchez repartía los tickets de comida.

Deme dos.

– Pues seis euros señora.

– ¿También entra la cerveza?

– No, es que estamos aprovechando los tickets que teníamos de la Feria de la Cerveza, pero solo damos el plato de cocido (con pan).

Él es uno de los dueños de la empresa. «Somos tres socios, mi madre, mi padre y yo». Lleva pantalones de cocinero y un chaleco. El día está lluvioso y hace mucho frío.

Este año es el segundo que dan de comer a los tricantinos en el día de su segregación. «El año pasado nos contrató el Ayuntamiento, pero como este año no hay dinero hemos decidido venir por nuestra cuenta y ofrecerlo nosotros», comenta Antonio.

Y, entre ticket y ticket (a las 14.00 horas ya habían vendido al rededor de 250), Antonio hace un leve esfuerzo para recordar los ingredientes que se necesitan para un cocido previsto para 800 personas.

Ingredientes

– 70kg de chorizo

– 70kg de morcilla

– 50kg de tocino ibérico

– 100kg de tocino

– 20kg de hueso de canilla

– 20kg de hueso de jamón

– 40kg de judía plana

– 50kg de costillas

–100kg de pollo

– 40kg de zanahorias

– 90kg de patatas

– 110kg de garbanzos

– caldo

Cuatro horas de cocción para, finalmente, disfrutar de un buen guiso acompañado de la familia, amigos, los aperitivos que cada uno acierte a llevar de casa y una música y actividades que le dan vida a una carpa blanca que destaca sobre el fondo verde del parque.

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Parte de los terrenos de El Tagarral. Por S. García

Parte de los terrenos de El Tagarral. Por S. García

En 1987 las pocas construcciones que ahora son el inicio de Tres Cantos tenían escrito en su D.N.I. ‘Lugar de nacimiento: Colmenar Viejo’. Pero cuatro años más tarde esas letras caducaron, concretamente el 21 de marzo. Así, Tres Cantos se emancipó y se convirtió en una ciudad independiente, cargando con el problema del terreno de El Tagarral, originado antes de su nacimiento como ciudad.

Pero justo es ese año de la década de los 80 el conflictivo. Hasta entonces se estaban construyendo las casas previstas en el Plan Parcial del Sector “El Bodonal” (Soto de Viñuelas I, II y III), que se extienden más allá de la primera y segunda fase de la ciudad y lindan con el Castillo de Viñuelas. La primera parte ya estaba acabada. Pero, ¿por qué la II y III nunca tuvieron su ladrillo?

En 1987, el alcalde de Colmenar Viejo (y por aquel entonces de todo Tres Cantos), Armando Jusdado López, bajo la aprobación del socialista Joaquín Leguina Herrán, que presidía la Comunidad de Madrid, decidió calificar los terrenos conocidos como El Tagarral (las partes II y III de El Bodonal) como «suelo no urbanizable de protección agropecuaria», amparándose en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Colmenar Viejo de ese año.

Como es lógico, las familias propietarias de esos terrenos plagados de naturaleza no se callaron e iniciaron un proceso judicial contra esa medida, ya que estaban perdiendo dinero al no poder edificar. “Lo que estaba previsto era hacer 2000 chalets en esas dos partes”, afirma Pedro Ayala, presidente de la Asociación de Vecinos de Tres Cantos, que cuenta con unos 500 miembros.

El 17 de julio de 1992, el Tribunal Supremo condenó a la Comunidad de Madrid y a los ayuntamientos de Tres Cantos y Colmenar Viejo (ya eran independientes) a pagar una indemnización a los propietarios de los terrenos en litigio. La cuantía no se fijó hasta el 28 de mayo de 2007, cuando se dictó otra sentencia. Ya no tenían escapatoria; tenían que abonarles 42.432.88,54 euros, más los intereses posteriores a ese mismo año.

“El estudio de unos abogados decía que lo lógico sería que pagara el 50% la Comunidad de Madrid, el 19% Tres Cantos y lo restante Colmenar Viejo. En el peor de los casos los tricantinos tendríamos que pagar un 33%, que son 20 millones”, especifica Ayala.

Entre medias de esas fechas (en 2003), la empresa Martinsa Nozar S.L., recién constituida, se adelantó a la justicia y decidió comprar los terrenos. “Pagaron como urbanizable, incluso a muy alto precio (más de 200 millones de euros en total)”, apuntilla Ayala. Todos fueron comprados menos uno.

La familia Massaveu fue la única que se resistió a percibir esa jugosa cantidad de dinero. “Cuando la empresa comenzó a comprar, les ofrecieron el triple de su valor, pero ellos no aceptaron”, dice Ayala. Según el vecino, disponían de una finca de 100.000 metros cuadrados, un 8% del total de los terrenos.

Ahora, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) acaba de dar un ultimátum: “o se cumple la sentencia de manera voluntaria o se procederá al embargo de bienes patrimoniales del Ayuntamiento y a la imposición de sanciones, incluso con apertura de procesos penales, contra los funcionarios responsables encargados del cumplimiento del dictamen, así como de proceder al pago de la indemnización”.

De las tres opciones que barajaba el Ayuntamiento (pagar la indemnización de manera solidaria entre las tres instituciones, no hacer frente a la sentencia o firmar un acuerdo entre las tres administraciones condenadas y los afectados), se ha optado por la tercera. Así se lee en una carta del concejal de Urbanismo, Infraestructuras y Vivienda, Jesús Moreno, que han recibido los vecinos de Tres Cantos.

“Pagar es lo último que hay que hacer cuando hay posibilidades de llegar a un acuerdo”, declara Moreno al diario Gente Digital . Además, añade que han adoptado esta solución porque “es la mejor para los tricantinos”. “No podemos pagar algo impagable fruto de una decisión de hace 25 años y tampoco vamos a permitir embargos judiciales o que tengamos que responder judicialmente por no acatar esta sentencia que, por otra parte, es firme y no admite recurso”, aseguró el concejal de Urbanismo al periódico digital independiente El Iceberg.

¿Será el próximo paso recalificar El Tagarral y así evitar pagar la indemnización?

Ayala se opone a esta opción, aunque piensa que es lo más probable que ocurra. “El crecimiento de Tres Cantos me parece excesivo. Tenemos 12.500 viviendas ahora. El Nuevo Tres Cantos tendrá unas 8.000 más y, a esas, hay que añadir las del Tagarral (se ha hablado desde 2.000 chalés a 4.500 viviendas o más). Estamos duplicando los habitantes pero los servicios siguen siendo los mismos. El Tagarral está pegado al monte de Viñuelas. Es una zona tampón, como se conoce en ecología, que es el espacio que protege otro lugar de mayor calidad. Si desaparece, automáticamente la zona tampón será lo próximo, es decir, el monte de Viñuelas”, concluye.

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Hace 28 años, Tres Cantos tenía edificios pero no habitantes. Ahora son casi 50.000 los vecinos que disfrutan de sus parques y comodidades.

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Tan sólo está a 28 kilómetros del centro de la frenética Madrid, pero su ambiente pausado y atmósfera sana crean una barrera entre ambas localidades.

Quizás porque se encuentra enclavado en el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, y es una de las ciudades con más árboles por habitante. Como una forma de combatir la sobreexplotación demográfica de la capital nació Tres Cantos en 1960. Pero sólo como proyecto. Tuvieron que pasar 16 años para que se pusiera la primera piedra. Así se convirtió en el municipio 179º de la Comunidad de Madrid. Estuvo varios años despoblado hasta que, en 1982, llegaron las primeras familias a la ciudad más joven de toda la región.

Antonio Rodrigo, vendedor de prensa

Uno de los primeros vecinos fue Antonio Rodrigo, vendedor de prensa. Tiene un quiosco en el sector Oficios, uno de los primeros bloques de la nueva urbe. El habitáculo de 12 metros cuadrados en el que lleva 28 trabajando y viviendo llegó a Tres Cantos dos años antes que él. “Estuvo dos años cerrado porque no habían terminado las viviendas y no había habitantes”, confiesa.

Ahora Tres Cantos suma 41.065 habitantes pero, en sus comienzos, no había casi nada. “El sector Literatos se había paralizado por un desfalco (apropiación indebida de bienes o dinero). Había muy poca gente. El primer día se vendió un Ya [periódico desaparecido] por la mañana y un cuento por la tarde”, recuerda Antonio. “Antes se llevaba más en familia porque éramos menos y ahora, con los tiempos que corren, se ha ido enfriando todo y la gente va a su rollo. Esto se ha convertido en una ciudad dormitorio”.

Tres Cantos era nuevo, pero no independiente. Hasta el 21 de marzo de 1991, fecha en la que se independizó, pertenecía a la vecina Colmenar Viejo. En ese mismo año se celebraron las primeras elecciones municipales y Antonio Osuna, de Tres Cantos Unido (TCU), se hizo con la alcaldía. Obtuvo el obtener el 80% de los votos. “Fue una satisfacción votar porque siempre se había querido independizar”, comenta Antonio. El quiosquero cree que Osuna “fue un buen alcalde y una buena persona”.

La ciudad más joven

Además de ser la ciudad más joven por el año en que fue construida, también lo es por su población. La edad media de los tricantinos es de 32 años y el 30% de sus habitantes son menores de 15, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) del año 2010. Su tasa de natalidad, del 16,1%, es muy alta comparada con del resto de municipios de España (10%). El 60,1% de la población tiene estudios universitarios, lo que hace la sitúa muy por encima del nivel medio de la Comunidad de Madrid, que es del 20,1%.

A pesar de que hay nueve colegios públicos, dos concertados y dos privados, «”endrían que poner más centros públicos y menos privados. Además solo hay tres institutos“, se queja María Jiménez, vecina y estudiante de Odontología. “Hay muchos niños y pocos profesores y con esto de las huelgas faltan mucho a clase y no ponen interés. En la clase de primero de bachillerato de mi hermana son 55 alumnos”, dice. “Sólo se preocupan por la selectividad”, se escucha de fondo la voz de Ana Jiménez, hermana pequeña de María. Lo que sin embargo sí le parece bien a María es que siete de los nueve colegios públicos son bilingües, además de los institutos. Esto se traduce a un 80% de enseñanza bilingüe frente al 30% de la Comunidad de Madrid. Esta circunstancia se complementa con la Escuela Oficial de Idiomas, que lleva 7 años funcionando en el instituto Pintor Antonio López y ofrece clases de inglés, francés y alemán.

Con respecto a las actividades extraescolares hay varias opciones. Una de ellas es la Casa de la Juventud, donde María empezó a bailar danza del vientre hace cuatro años. “Me apunté porque estaba bien de precio y me gustaba”, admite. Pero este año ya será el último para ella. “Los últimos tres años hemos tenido profesoras muy buenas y este año por la crisis la profesora no daba la talla. Como nos hemos quejado la han quitado y ya no hay nivel avanzado”, se lamenta María. La joven tiene más oportunidades en las academias privadas, pero el precio mensual “puede ser de 30 o 40 euros mientras que en la Casa de la Juventud son 45 euros tres meses”.

Aparte de bailar, María canta en el coro de la Escuela Municipal de Música: «Llevo ahí desde los 9 años y siempre he estado muy contenta. Pero ahora cuando llevas unos 10 años con un instrumento te echan», se queja .

Aunque el centro comercial ‘Ciudad de Tres Cantos‘ cuenta con un cine de 7 salas, una bolera y diversas tiendas comerciales, además del supermercado Carrefour, María echa de menos “un centro comercial con más tiendas de todo tipo, recreativos porque la bolera es muy pequeña, cines más grandes, etcétera”. Ella piensa que Tres Cantos “no tiene gran cosa para la gente joven”.

Su visión se contrapone con la de Antonio Rodrigo: “Como ciudad le falta el pequeño comercio, porque las grandes superficies nos han comido lo poco que había de amistad y ahora la gente se mete en un centro comercial y se olvida de todo”, reprocha.

Su parte natural

Parque Central

Una de las medidas adoptadas por el alcalde José Folgado durante su mandato fue mejorar las zonas verdes y el urbanismo. El Parque Central, con un lago artificial de una superficie superior a la del estanque de El Retiro, se ha extendido hasta cubrir los 6 kilómetros cuadrados. Además, en 2011 se culminó la construcción del carril bici, que recorre Tres Cantos y tiene 8 kilómetros de longitud. María no está de acuerdo con estas gastos: “Ha invertido mucho dinero en eso y creo que se necesitan mejorar otras cosas como las escuelas públicas o el ocio juvenil. Se preocupa demasiado por adornar la ciudad y poco por la gente joven” .

Aunque parte de los tricantinos se manifestaron en contra, desde hace varios años se habla de la construcción de un campo de golf que tendría 18 hoyos más 9 de prácticas con motivo del campeonato Ryder Cup 2018.

Tres Cantos está considerado un municipio símbolo de la nueva industria. En el municipio hay más de 2.000 empresas registradas. Hay tres zonas que se sitúan en los vértices de un triángulo. En uno de ellos está la zona industrial, donde conviven grandes empresas como Danone o Nivea. Más alejado, casi opuesto, se levanta el Parque Tecnológico de Madrid (PTM), con 275.000 metros cuadrados de superficie y 80 compañías. Y por último el Parque Empresarial Euronova, cercano a la estación.

Aparte de Prisa TV (antiguos estudios de televisión de Sogecable), está prevista la construcción en Tres Cantos de ‘la ciudad de la tele’, que contará con 20.000 metros cuadrados y dará trabajo a unas 500 personas.

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El arte de graffitear

Madrid, 28.set. (COLPISA, Susana García)

-Mario Suárez recorre en su libro ‘Los nombres esenciales del arte urbano y el graffiti español’ la vida del arte urbano español

-A veces la sociedad lo considera vandalismo. Muchas de ellas tienen razón. Pero otras tantas se equivocan. Pintar en la calle puede tener sentido, pero eso, algunas personas no lo reconocen porque, simplemente, no lo ven.

El periodista Mario Suárez es el encargado de trasladar esas ideas del arte del graffiti o, como es llamado ahora, el arte urbano o ‘street art’, mediante la publicación de su libro ‘Los nombres esenciales del arte urbano y el graffiti español’. El libro, que salió a la venta el 6 de septiembre, hace un extenso recorrido sobre los principales artistas del mundo graffitero desde sus inicios en España, situados en la década de los años 80, hasta la actualidad.

En la época de los años 60-70 este nuevo arte surgía en países como EEUU. Pero, ¿quién comenzó con toda esta serie de pintadas callejeras en España? Juan Carlos Argüello (1966-1995), más conocido como Muelle, ya que firmaba con ese apodo en forma de un muelle. Él fue el autor de la frase “Con nuestras pintadas le devolvemos a la ciudad parte del oxígeno que le roban los fabricantes de spray”. Muelle surgió de la nada, fue “el pionero de la corriente de los autóctonos o flecheros”, explica Suárez. Y esa denominación es porque su firma culminaba con una flecha, por lo que se les denomina de esa manera a los siguientes graffiteros influidos por Muelle. Él comenzó en esa época dominada por la movida madrileña y era cercano a la música punk. Este movimiento, como dice Suárez, va de la mano de música como “el rap, el hip hop, el skate o el punk”. Suárez comenta una anécdota, y es que “hubo gente que se pensaba que, a causa de sus pintadas, pertenecía a una banda de narcotraficantes”. Pero mucho se equivocaban, pues era el iniciador de un nuevo arte que dominaría España por lo menos, los siguientes 30 años.

“No hay diferentes corrientes, sino diferentes formas de expresar el arte”, afirma el periodista. “Lo que cambia es el escenario, es decir, las fachadas, los muros, las esculturas, etc. Por ejemplo en Brasil utilizan las favelas (asentamientos precarios dentro o alrededor de las grandes ciudades)”, comenta. Por tanto, esa es la única diferencia entre los graffitis de diversos países, el lienzo en el que están pintados.

Los inicios del actual arte urbano se caracterizan por estar marcados con un mensaje político y social. Eran una manera de reivindicación contra ese sistema del que sus padres eran contrarios. Hoy en día, aunque el graffiti primario haya evolucionado hacia un dibujo, una sensación, un símbolo, también encontramos paredes en las que destacan esas frases o, simplemente palabras que denuncian el contexto actual. Suárez aclara que al principio se denominaba graffiti, pero su evolución lo sitúa ahora en el término arte urbano.

Uno de los aspectos en los que se demuestra que es un arte y no se trata sólo de ensuciar las calles de las ciudades es que en la pasada noche en blanco de Madrid, el Ayuntamiento de Madrid contrató a estos nuevos artistas para hacer un show para que así la gente disfrutara con su pintura. El madrileño Suso33, pionero de la era postgraffiti,  tuvo el honor de representar la noche en blanco española en Europa.

Los graffitis en nombres

Algunos de los graffiteros más consagrados, aparte de exponer su obra en diferentes barrios como el de Malasaña en Madrid, caracterizado por sus graffitis, acuden a galerías para vender sus diseños por un precio de entre 15.000 y 60.000 euros. Sixeart es ya un veterano en este mundo. Comenzó a finales de los 80 en Barcelona y ha formado parte de numerosas exposiciones. La más importante fue en la galería Tate Modern de Londres en el año 2008. Esta fue la primera exposición dedicada al arte urbano a nivel mundial y él fue el único español que estuvo en ella. A otros como Spok o Eltono les invitaron a decorar las fachadas de su alrededor.

A parte de la gran exposición, sus pinturas han recorrido muestras en Lima (Perú), Londres, Madrid y Barcelona. En 1998, Sixeart montó su propio taller para poder pintar libremente. A través de su obra, caracterizada por un estilo infantil y dividida en tres partes: ‘Niños malos con flequillo’, ‘Circuitos’ y ‘Animales mutantes’, expresa sus vivencias, preocupaciones por la evolución, melancolía urbana, etc. En la calle Barco, situada en el centro de Madrid se puede disfrutar de una de sus obras que ocupa los tres pisos de la fachada de un edificio.

Otro de los más conocidos en nuestro país es Eltono, quien ha plasmado también sus diseños en camisetas, bolsos, suelos, puertas e incluso sillines de moto. “Empecé a pintar graffiti por la calle en 1989 cuando vivía en la afueras de París porque me fascinaban las pintadas que veía por la vía de tren entre mi ciudad y el centro de la capital francesa. Se repetían los mismos nombres muchísimas veces en todas las paredes a lo largo de las vías y con unos estilos increíbles. Era fascinante”, explica. Pero no fue hasta 1999, año en el que se mudó a Madrid, cuando su estilo “cambió radicalmente y decidí combinar mi formación artística (licenciatura en Artes Plásticas en la universidad París y dos años en Bellas Artes en la universidad Complutense de Madrid) con mi pasión por pintar en la calle. Desde entonces dejé de pintar mi nombre por la calle y mi obra evolucionó hasta las piezas abstractas y geométricas que me caracterizan hoy en día”, comenta. Admite que su obra más importante son las dos fachadas que pintó esta primavera en Varsovia (Polonia). “Fue mucho trabajo, mucho rigor y precisión a la vez de una experiencia increíble”, explica el artista. Las dimensiones de sus obras oscilan entre 50cm x 50cm hasta 50m x 26m. Aunque son unas dimensiones importantes, admite que “pintar no cuesta dinero”.

El madrileño Spok empezó a pintar en el verano del 89 con tan sólo once años y con una simple excusa, la de la imitación. “En aquella época todos los niños jugábamos en la calle y había un juego relativamente nuevo que se llamaba graffiti y que todos los mayores hacían, así que no hice más que imitar lo que veía”. Él, junto a los ya nombrados, fue uno de los que estuvieron en los alrededores del museo Tate Modern y piensa que “siempre está bien trabajar con instituciones de renombre” para que la gente lo admire más. De allí guarda una anécdota muy curiosa, “la insistencia con la que muchas personas que pasaban me preguntaban si yo era el mítico graffitero Banksi”. Con más de 2.000 fachadas pintadas de realistas pinturas, incluyendo verjas de tiendas, Spok cree que al mundo del graffiti “Le falta volver a ser una novedad, ya está bastante digerido por el público”.

En el lado no tan conocido está Keru. Este madrileño de 26 años pintó su primer graffiti en el 2000, aunque años antes ya se había encargado de decorar las mesas y sillas de su colegio. Pasó de pintar un vagón de metro, por el que fue multado, a decorar verjas de comercios por encargo, de las que se suele sacar unos 200 euros. Su inicial firma era Shocker, como el personaje de Marvel, pero después decidió acortarlo a Kher. Como otro de sus colegas firmaba así, decidió quitarle la h y agregar una u, lo que en portugués significa querer. “Hay tantos tipos de graffitis como tipos de personas”; afirma. Aunque ve difícil ser “reconocido como graffitero y exponer en galerías de arte” le gustaría vivir de ello. Y gracias a sus pinturas y a que trabajó de diseñador de bordado, ahora cuenta con una marca de ropa, ScarfaceK, en la que sale unos de los muñecos que más ha pintado por mas paredes de Madrid.

Banksy, la figura internacional

El desconocido Banksy es la principal figura internacional del graffiti, el muso o la musa de la gran mayoría de artistas urbanos. Lo único cierto que se sabe de él es que es británico. El resto, queda en la imaginación y suposiciones de muchos. Se trata de un artista totalmente desconocido por todos. Se cree que nació en 1974 en Bristol. Nadie conoce su cara. Nadie sabe su nombre. Es todo un misterio. Su obra comenzó en las fachadas de su ciudad natal en torno a la década de los 90 con el objetivo de mostrar al mundo una visión distinta a la que dan los medios de comunicación. Sus graffitis recorrieron las fachadas de todo el mundo, empezando en una exposición en Londres en el año 2000 y terminando cinco años más tarde con la creación de murales sobre el muro de Cisjordania, ese muro construido por Israel en los territorios ocupados por Cisjordania. En numerosas galerías, como la Tate Modern, se ha introducido disfrazado para colgar sus obras de manera clandestina y que nadie sepa su identidad.

Otro de los graffiteros internacionales es Obey Giant (Shepard Fairey). Él diseñó el mítico cartel de Obama en el que aparece la foto del presidente estadounidense en distintos colores y debajo la palabra ‘hope’ (esperanza) o ‘progress’ (progreso).

Suárez cree que todos estos nombres, junto a otros más anónimos, son los nuevos y futuros artistas de la época contemporánea.

Publicado en:

Diario Hoy
Diario Ideal
http://www.elcorreo.com/alava/rc/20110928/cultura/arte-graffitear-201109272353.html
http://www.laverdad.es/murcia/rc/20110928/cultura/arte-graffitear-201109272353.html
http://www.ideal.es/granada/multimedia/fotos/ultimos/85083-arte-graffitear-0.html
http://www.hoy.es/rc/20110928/mas-actualidad/cultura/arte-graffitear-201109272353.html
http://www.diariovasco.com/multimedia/fotos/ultimos/85083-arte-graffitear-0.html
http://www.diariosur.es/rc/20110928/cultura/arte-graffitear-201109272353.html
http://www.eldiariomontanes.es/rc/20110928/mas-actualidad/cultura/arte-graffitear-201109272353.html

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Madrid, 29 jul. (COLPISA, Susana García)

-Los libreros creen que los contenidos son todavía escasos y demasiado caros.El famoso libro electrónico no está cuajando en el mercado español. Lo que parecía hace unos meses como el mejor regalo de navidad, se ha convertido en una opción residual. Solo el 6,8% de la población lee libros en formato digital a través de lectores o e-readers, tabletas, móviles como el iPhone, PDA u ordenadores. Y precisamente son estos últimos los más usados en cuanto a la lectura digital: suponen el 51,6% de los dispositivos donde se leen los libros del futuro (según algunos), frente al 2,1% que se leyeron en los eReaders, aparatos propiamente creados para la lectura digital.

Aunque en el año 2008 se vendieron en nuestro país cerca de 8.000 lectores, esta cifra queda muy lejos del medio millón vendido en Estados Unidos, el país que ha revolucionado la lectura digital al ser el pionero en sacar a la venta estos dispositivos tan utilizados dentro de sus fronteras. “La explosión llegará cuando el producto sea bueno, porque todavía no lo es. Hay pocos contenidos”, comenta Javier Cámara, miembro de la Junta Directiva de la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (Cegal) y propietario de la librería Cámara de Bilbao.

En 2010 casi se duplicó el número de títulos de libros digitales vendidos llegando a alcanzar un crecimiento de un 97,2%. Pero a pesar de que cada vez hay más oferta, la venta de libros apenas alcanzó el 1,6% en 2009, según los datos del Ministerio de Cultura. Sin embargo, esta tendencia siguió el año pasado, al crecer el 3,2%, según un estudio de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE). Pero estos datos no tienen mucha relevancia cuando en países como Estados Unidos está plenamente implantado y su facturación ha sido mucho mayor. El portal de venta de libros Amazon anunció hace unos meses que ya vendía más ejemplares en versión digital que en papel. Al carro de este gigante estadounidense se han subido Google (e-Bookstore) y Apple (iBook).

Impersonal

Uno de los principales motivos de la decepción del libro electrónico en nuestro país es que la sociedad se niega a ver este cambio digital por “tratarse de ser un medio impersonal, la gente prefiere tocar los libros que lee, y más si se trata de un libro especial”, como afirma Lorenzo Silva. El escritor madrileño publicó 21 libros en formato digital en febrero de este mismo año. Otro de los motivos de la desconexión con la gente es el precio. En primer lugar, los dispositivos, cuyos precios se mueven entre los 100 y los 500 euros. Tampoco los contenidos son baratos. Silva es un rara avis en este sentido. Sacó a la venta un seis en uno por tan sólo 15 euros. Y tiene otros que rondan entre los cuatro y los seis euros, algo anormal. Por ejemplo, la última novela de Ken Follet, ‘La caída de los gigantes’, salió a la venta hace unos meses con un precio de 24 euros en papel. En algunas tiendas, lo vendían en versión electrónica a 17 euros. Una diferencia mínima, que algunas fuentes relacionan con el IVA. En los libros digitales es del 18%, mientras que en la versión en papel solo es del 4%. Por ejemplo, una obra de 12 euros se encarece 2,16 euros. Silva cree que este impuesto es “desorbitado” y ve muy difícil que cambie al tratarse de una directiva europea, por lo que su modificación llevaría bastante tiempo.

Silva insiste en que la opción más viable es que los escritores bajen el precio de sus libros electrónicos. “Se sorprenderían de las ventas”, asegura el escritor de la saga de los guardias civiles Bevilacqua y Chamorro. Así le ha pasado a Silva con ‘El ángel oculto’, su libro digital más vendido. En la novela, el protagonista se marcha a Nueva York sin ningún plan, hasta que descubre un libro escrito por Manuel Dalmau, un español emigrado a Estado Unidos a principios de los años veinte, e inicia su búsqueda. Lo curiosos de todo esto es que hace 12 años, cuando salió a la venta en papel, no obtuvo la recaudación que esperaba.

Por otro lado, los consumidores creen que lo digital es el futuro por su comodidad, ya que se pueden llevar cientos y cientos de libros en un solo libro sin pesos adicionales. No parece una locura que los libreros estén en contra de este formato, aunque Cámara admite que “al principio veíamos al libro electrónico como un enemigo”, pero “no se le pueden poner puertas al campo”. Por este motivo fue el primero en vender este nuevo formato en su librería. “Fuimos los primeros en llevar a la mayor feria de libros de España, Liber, uno electrónico “, añade el responsable.

Piratería

La revolución del libro ha causado que la piratería sea uno de los grandes problemas a los que se enfrenta su crecimiento y difusión. En 2009 las editoriales dejaron de ingresar 150 millones de euros por culpa de este delito, al constituir la cifra de los libros pirateados un 19,7%. En el segundo semestre del 2010 este porcentaje aumentó hasta llegar al 43,5%, estimándose el valor en 581,1 millones de euros, según el Observatorio de Piratería y hábitos de consumo de libros digitales.

Se trata de un acto imparable al no poder controlar acciones como fotocopiar un libro y difundirlo a través de la web. Como dice Silva, estos dos medios, tanto el convencional como el digital, están conviviendo actualmente. Pero es cuestión de tiempo que la sociedad se acostumbre al avance tecnológico que está arrasando desde hace más de una década.

Publicado en:
http://www.eldiariomontanes.es/v/20110730/sociedad/destacados/libro-electronico-engancha-20110730.html
http://www.que.es/ultimas-noticias/sociedad/201107300014-libro-electronico-engancha-hoy.html
Diario La Rioja y demás periódicos regionales del Grupo Vocento
etc

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