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Archive for the ‘literatura’ Category

Enhorabuena

-¡Enhorabuena!, le dijo su vecina.

-Gracias, pero, ¿por qué?, contestó ella.

-¿No te has enterado todavía?

-¿De qué?

-Ay señor mío, no me lo puedo creer. ¡Que nos ha tocado la lotería!

Era 28 de diciembre y ella no se lo creía. Siempre se había llevado muy bien con sus vecinos, eran como una familia. Una vez al mes organizaban una comida en ese cuartito común que tenían en frente de la piscina. Ese día no faltaba nadie. Cada uno preparaba algo de comida y la compartían. Les encantaba reunirse. Era una tradición de muchos años atrás y siempre lo hacían, lloviera, nevara o hiciera un calor agotador.

Ella acababa de llegar de viaje. Había pasado el puente de diciembre en Suiza con un amigo. Como aún le quedaban algunos días libres en el trabajo, se los había cogido para poder disfrutar más de las pistas de esquí.

Según aterrizó en su casa, se dispuso a preparar algo para comer. Era el sábado en el que se reunía con sus vecinos. Cuando salió de su casa se encontró a Eulalia, su vecina. Y fue ella quien le dio la noticia.

Tras estar unos minutos en shock, otros en los que no se lo creía debido al día en el que estaban, y otros de nuevo en shock porque la noticia era real (el décimo de la comunidad había ganado el segundo premio), comenzó a dar brincos por toda la calle y a llamar a su familia.

-Mañana me voy a comprar los regalos de navidad, dijo.

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Ya no tenía su maquillaje

Salió de la ducha y se vistió. Comenzó a buscar en su cofre marrón algo de pintura. Una vez elegidos los colores, buscó la crema y se la extendió por la cara. El siguiente paso era el maquillaje: abrió el tapón y vio que no quedaba demasiado.

-”Mañana iré a por otro”, dijo en su mente.

Apuró la poca cantidad que le quedaba y se la dispersó por su rostro. Pasados unos minutos, cogió su abrigo, se echó un vistazo rápido en espejo y salió de casa.

Le encantan los niños. De pequeña, cuando hablaba en el recreo con sus amigas, decía que quería tener dos hijos, un niño y una niña. Y si el tercero aparecía, no se iba a entristecer. Ella era hija única.

De camino a su destino se cruzó con varios pequeños. Uno de ellos, sentado cerca de ella en el tren, no paraba de chillar y ponerse de pie en el asiento. Su madre miraba por la ventana y aunque el niño la reclamaba, no cambiaba de postura. Ella empezó a desarrollar sentimientos de odio hacia el niño rebelde y maleducado. Pero cuando la familia se bajó del tren, el niño le sonrió y le dijo adiós. En ese momento ella se dio cuenta de que esos sentimientos eran culpa de la madre. No soportaba que los padres dejaran a sus hijos al libre albedrío y, menos, que no les hicieran caso.

– “Para qué los tendrán”, se repetía en la cabeza.

Pero el tiempo de paz duró poco. Cuando cambió el tren por el metro se dio cuenta de que echaba de menos a ese niño, o a otro cualquiera. Ella iba sola, escuchando música de su ipod. Sin embargo, tenía a dos chicas cerca. Ellas también iban escuchando música, junto con el resto del vagón. Allí había gente leyendo, medio dormida, hablando, callada,… Las dos chicas ponían la nota musical al vagón, que era repudiado por ella.

Al día siguiente fue a comprar. Cuando llegó al stand, se dio cuenta de que su maquillaje ya no existía, habían cambiado su formato. Estuvo cerca de media hora pensando qué hacer, cuál elegir. Incluso pensó en no comprar ninguno. Tenía miedo, ¿y si no era como antes?. Ella quería su maquillaje, el de siempre. Al final se decidió.

-”Probaré”, se dijo a sí misma.

Esa tarde había quedado con unos amigos. Tras mirar el bote de maquillaje durante unos segundos, se decidió y lo abrió. Primero se extendió la crema por la cara y después esparció el nuevo maquillaje. Estaba contenta con el resultado. De hecho, le gustaba más. Ya no tenía miedo.

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Poema de amor

Cada vez que despertaba
mi cara era un poema.
Cada vez que te soñaba
merecia la pena.

Cada vez que me dormia
siempre me decia:
quiero soñarte otra vez,
asi,te podre ver.

Pero un dia no quise vivir mas,
ya no sabia ni como soñar,
y decidi morirme en paz.

Ese dia me quise despertar,
porque sabia que si no lo hacia,

no te volveria a soñar jamas.

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