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Archive for 19 diciembre 2011

Ya no tenía su maquillaje

Salió de la ducha y se vistió. Comenzó a buscar en su cofre marrón algo de pintura. Una vez elegidos los colores, buscó la crema y se la extendió por la cara. El siguiente paso era el maquillaje: abrió el tapón y vio que no quedaba demasiado.

-”Mañana iré a por otro”, dijo en su mente.

Apuró la poca cantidad que le quedaba y se la dispersó por su rostro. Pasados unos minutos, cogió su abrigo, se echó un vistazo rápido en espejo y salió de casa.

Le encantan los niños. De pequeña, cuando hablaba en el recreo con sus amigas, decía que quería tener dos hijos, un niño y una niña. Y si el tercero aparecía, no se iba a entristecer. Ella era hija única.

De camino a su destino se cruzó con varios pequeños. Uno de ellos, sentado cerca de ella en el tren, no paraba de chillar y ponerse de pie en el asiento. Su madre miraba por la ventana y aunque el niño la reclamaba, no cambiaba de postura. Ella empezó a desarrollar sentimientos de odio hacia el niño rebelde y maleducado. Pero cuando la familia se bajó del tren, el niño le sonrió y le dijo adiós. En ese momento ella se dio cuenta de que esos sentimientos eran culpa de la madre. No soportaba que los padres dejaran a sus hijos al libre albedrío y, menos, que no les hicieran caso.

– “Para qué los tendrán”, se repetía en la cabeza.

Pero el tiempo de paz duró poco. Cuando cambió el tren por el metro se dio cuenta de que echaba de menos a ese niño, o a otro cualquiera. Ella iba sola, escuchando música de su ipod. Sin embargo, tenía a dos chicas cerca. Ellas también iban escuchando música, junto con el resto del vagón. Allí había gente leyendo, medio dormida, hablando, callada,… Las dos chicas ponían la nota musical al vagón, que era repudiado por ella.

Al día siguiente fue a comprar. Cuando llegó al stand, se dio cuenta de que su maquillaje ya no existía, habían cambiado su formato. Estuvo cerca de media hora pensando qué hacer, cuál elegir. Incluso pensó en no comprar ninguno. Tenía miedo, ¿y si no era como antes?. Ella quería su maquillaje, el de siempre. Al final se decidió.

-”Probaré”, se dijo a sí misma.

Esa tarde había quedado con unos amigos. Tras mirar el bote de maquillaje durante unos segundos, se decidió y lo abrió. Primero se extendió la crema por la cara y después esparció el nuevo maquillaje. Estaba contenta con el resultado. De hecho, le gustaba más. Ya no tenía miedo.

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FOTO: ABC

El corresponsal de ABC en Londres, Borja Bergareche, saca a la venta “Wikileaks confidencial”

Pasados unos meses del escándalo de Wikileaks, Borja Bergareche publica ‘Wikileaks confidencial’, un libro en el que el periodista de ABC, ahora corresponsal en Londres, recoge una amplia investigación sobre el impacto que tuvo este fenómeno en los medios de comunicación y la manera de gestionar las revelaciones de secretos diplomáticos en las redacciones de los periódicos.

No es un libro, como afirma el propio Bergareche, sobre Wikileaks ni sobre su creador Julian Assange, sino sobre la investigación de lo que llama “la era Wikileaks”, esa era en la que predomina la tecnología.

Y es que el periodista vasco cree que la tecnología es muy importante en la profesión periodística. “El gran reto al que se enfrenta la prensa es la tecnología”, comentó. A las redacciones de los cinco periódicos que Assange decidió (‘The Guardian’, ‘The New York Times’, ‘Le Monde’, ‘Der Spiegel’ y ‘El País’), llegó una hoja de excel con 750.000 entradas donde se reflejaban esos cables filrados. Y para comprender esa tabla es necesario controlar una herramienta básica, la tecnologia. Aunque, como comenta Bergareche, “no era la primera vez que los periodistas debían manejar bases de datos, que veíamos infografías sobre conflictos o que un garganta profunda hacía llegar a un director de periódico un material confidencial”.

“Wikileaks levantó las faldas a la diplomacia del imperio, y todos disfrutamos mirando y escuchando, pero era una cantidad pequeña y por eso no hubo reacciones histéricas”, afirma. Y es que, como Bergareche escribe en su libro, y a pesar de que fue una gran información la que se desveló, Assange sólo tuvo acceso al 2,3 por ciento de todos los cables que comunica el Departamento de Estado entre 2004 y 2010.

Otro de los aspectos en los que Bergareche pone énfasis es en la transparencia de la información. “Somos el patito feo de la transparencia informativa”, afirma. “Hay países que tienen leyes de transparencia para que los ciudadanos puedan acceder a la información”, comenta el periodista. Y eso es lo que reivindica, ya que en España no está regulada.

La presentación del libro tuvo lugar en el Museo ABC y Bergareche estuvo acompañado por Bieito Rubido, director de ABC, Gumersindo Lafuente, adjunto al director de El País y la periodista Ana Pastor, quien moderó el acto.

Pastor definió que “no es un libro para periodistas sino para los ciudadanos, que son los que demandan la información”.

Por su parte, Lafuente ve que “los ciudadanos comienzan a ejercer un poder social”, y es que quiere “reivindicar que nuestro contrato con los periódicos esté al servicio del público y no al de las empresas o partidos políticos”, hecho con el que Rubido no está de acuerdo. “Tenemos que tener un compromiso con los ciudadanos pero siendo leales a las empresas”, comentó el director de ABC. A su vez, cree que Wikileaks “ha demostrado que el periodismo sigue siendo imprescindible ya que un hecho no pasa a ser noticia sin la firma del periodista”.

Lo que fue Wikileaks

El descubrimiento de Wikileaks o, más bien, la manera en la que fue tratado, se vivió como una revolución en el mundo del periodismo. Wikileaks, la organización mediática sin ánimo de lucro de Julian Assange, fue creada en 2006 para publicar de manera anónima documentos filtrados de interés público que ponen o pueden poner de manifiesto el comportamiento no ético de los gobiernos.

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